Llega el invierno, buscando un lugar entre la muerte del otoño y la vida de la primavera. Frío y con el corazón agotado, imagina que por unos días, el "circo" de la felicidad existe. Luces de colores! Felicidad que se compra.
No importa en que lugar te encuentres. Caminas por las calles solitarias de cualquier ciudad. Buscas caminos ocultos entre las piedras silenciosas de los pueblos y siempre encuentras, en algún rincón inesperado un pequeño bucle de luz. Que te habla del lugar donde te encuentras y lo escuchas en la voz de quien te acompaña..
Siento el otoño como un tiempo transitorio entre la explosión de la vida del verano y la certeza de la muerte del invierno.
Disfruto de cada momento.
La caricia del viento, el manto de la niebla en la mañana, el sonido de la lluvia, los colores cálidos que me envuelven, un rayo de sol que me hace cosquillas, el aroma del bosque que guardará mi secreto para siempre.
Moriré
Y de otra forma, volveré en primavera para completar el ciclo que se repite en la tierra.
Escucho el eco de mi voz porque choca con una puerta cerrada y vuelve a mi sin respuesta. Hablo sola, y piensoque hay que sembrar para que en algún momento crezcan las palabras.
Siempre he sentido repulsa a los parques temáticos. Me parecen un símil, demasiado evidente de nuestra sociedad de consumo brutal.
El culto al consumo!!
Primero- Hay que hacer largas colas para ir a todas partes... (Una forma penosa de alienar a las personas)
Segundo- El "premio" de esas largas colas, es subir la adrenalina de los desesperados y pacientes formadores de colas proporcionándoles en 2 segundos de "emoción" el resultado de 60 minutos de espera... (A mi que me lo cuenten, pero no me convencen....)
Tercero- Los participantes en este ritual, siempre necesitan trofeos! Y regresan a sus casas cargados de objetostotalmente inútiles, que les han costado un montón de pasta
Y si me sientes, cuando mis caricias derriten tu cuerpo y si te siento , cuando tus manos recorren mi piel y si creamos un nuevo idioma, entre el tuyo y el mío para entender nuestros deseos.